¿Cómo lograremos desnaturalizar y hacer visible el Abuso y/o Maltrato Institucional de Adultos Mayores?
Un aporte desde la psicología de la salud comunitaria


Nélida Elena Olivieri1

UBA
(Argentina)


Resumen

La complejidad de la tarea de coordinación en instituciones donde residen adultos mayores hace que muchos derechos sean obviados, poco tenidos en cuenta o su cumplimiento nunca evaluado adecuadamente. En este trabajo se intenta colaborar con la tarea de desnaturalizar y hacer visible el maltrato institucional proponiendo indicadores que permitan visualizarlo, definiendo e identificando el problema y detectando situaciones puntuales que permitan generar propuestas de evitación y prevención de estos eventos.

Palabras claves: maltrato institucional- adultos mayores – derechos humanos


Summary

The complex task of management an institution where elderly people live, most of times, results in paradoxically, the last being neglegted, neither ar their rights obviated or not considerated, nor their fulfilmemt is properly evaluated. This paper will try to uncover situations where institutional mistrealments are naturalised by defining and intefying the problem, detecting specific situations and listing indicators in order to prevent these events from rappening.

Key Word: institucional treatment – elderly people – Human rights



“El siglo XX se recordara como un siglo marcado por la violencia. Nos abruma con su legado de destrucción masiva... Menos visible pero aun mas difundido es el legado del sufrimiento individual y cotidiano: el dolor de los niños maltratados por las personas que deberían defenderlos, de las mujeres heridas o humilladas por parejas violentas, de los ancianos maltratados por sus cuidadores, de los jóvenes intimidados por otros jóvenes y de personas de todas las edades que actúan violentamente contra si mismas…”

Nelson Mandela.


Para definir e identificar el problema trataremos de contextualizar la problemática del envejecimiento poblacional de nuestro país, la República Argentina, y dentro de ella la problemática de abuso y/o maltrato.

A nivel mundial uno de los grandes logros del siglo pasado fue la prolongación de la expectativa de vida poblacional, sin dejar de reconocer, que son las realidades económicas, políticas y sociales locales las que determinan la variación de los indicadores que dan cuenta del fenómeno, dicho de otro modo los países desarrollados logran mayores guarismos para sus habitantes que la de los países periféricos o “en vías de desarrollo”.

En lo regional, nuestra población esta compuesta por un 14,4 % de personas mayores de 60 años o sea aproximadamente de más de cinco millones de habitantes, siendo la esperanza de vida de las mujeres de 76 años y la de los hombres de 70 años. Se estima que para el 2010 este porcentaje se elevará al 15%. En relación al resto de los países latinoamericanos el nuestro está ubicado en el segundo lugar por la cantidad de población envejecida.

Si bien han surgido nuevas disciplinas que dan cuenta e investigan este fenómeno como la Gerontología y la Geriatría rama de la medicina y disciplina de la anterior que centra su tarea en las problemáticas de salud/enfermedad de esta franja poblacional, ambas van señalando que el cambio demográfico produce mayores demandas de seguridad social y servicios sociales específicos pero que aún existe una deficiente preparación de la sociedad en su conjunto para dimensionar el fenómeno; incluyendo a los propios protagonistas, a los decisores políticos, a los planificadores y debemos reconocer que también a muchos profesionales.

Dentro de esta modificación acaecidas en nuestro perfil poblacional nos referiremos en este trabajo a la problemática del maltrato y/o abuso institucional sobre esta franja etaria. Señalaremos que es a partir de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948 que se comienza a visualizar socialmente el maltrato a seres humanos, primeramente el que se ejercía sobre niños y adolescentes alrededor de la década del sesenta, luego en los años setenta el maltrato a la mujer especialmente en el vínculo conyugal, y mucho más tarde recién en la década del 90 a los adultos mayores, o sea que fue éste el último en comenzar a dejar de estar confinado y oculto en los espacios privados y dimensionarse como problema de graves consecuencias y repercusiones físicas, psicológicas sociales, jurídicas y éticas.

Para definir el maltrato de adultos mayores citaremos documentos internacionales sobre el mismo:

El maltrato de personas mayores se define como la acción única o repetida, o la falta de respuesta apropiada, que ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza y la cual produzca daño o angustia a una persona anciana. Puede ser de varios tipos: físico, psicológico/emocional, sexual, financiero o por omisión” (Declaración de Toronto)

El maltrato de las personas mayores es una violación de los derechos humanos y una causa importante de lesiones, enfermedades, pérdida de productividad, aislamiento y desesperación…enfrentarse al maltrato de personas mayores y reducirlo requiere un enfoque multisectorial y multidisciplinarios” (Envejecimiento activo. Un marco político. OMS, 2002) La mayoría de los autores consultados coinciden que es el espacio institucional, el lugar donde mayoritariamente son vulnerados los Derechos de los adultos mayores. Algunos organismos ponen énfasis en la “necesidad de mantener al anciano en su entorno familiar, como medida óptima para la promoción de salud y la prevención de enfermedades”. (OMS, informe Técnico Nº 706).

También la II Asamblea Mundial sobre Envejecimiento y el Foro de Ong´s ya en abril del 2002 señalaban como una temática de Derechos Humanos, la implementación de los Centros u Hospitales de día, Cuidadoras domiciliarias, etc. como alternativas posibles para evitar una internación geriátrica. Enfatizando el lugar de la familia y señalando que desvincular al adulto mayor de ésta constituye un factor de alto riesgo.

En cuanto a nuestro país el Programa de Prevención de Discriminación, Abuso y Maltrato hacia los Adultos Mayores afirma en su fundamentación:

Diversas son las acepciones sobre los términos abuso, maltrato y violencia en los adultos mayores, aunque resulta innegable la relación directa entre estas situaciones y la violación del los Derechos Humanos…

Escasas son las investigaciones y datos certeros con los que se cuenta sobre esta temática en Argentina, sin embargo algunas investigaciones realizadas nos dan algunos indicios sobre cuáles son las situaciones prevalentes en los que al maltrato y abuso respecta. Según Aguas (1994-96) y Oddone (2001) un importante porcentaje de adultos mayores dicen que es del tipo psicológico el modo en que mayormente se ejerce el maltrato, prevaleciendo en segunda instancia el maltrato físico y en tercer lugar el económico o patrimonial”.

Más allá de todos estos considerandos hoy en Argentina el 2% de la población de mayores de 60 años o sea algo más de 100.000 personas, transitan la última etapa de su desarrollo vital en instituciones de larga estadía denominados Geriátricos, Hogares o Residencias para ancianos. Si bien la institucionalización afecta numéricamente a una escasa minoría de la población de ancianos, no por eso dejamos de reconocer en este proceso una de las formas más drástica y común de la exclusión de una persona del circuito social, que en el mismo acto puede encubrir maltrato y/o abuso, igualmente no analizaremos particularmente este aspecto en nuestro trabajo, sino los aconteceres que surgen luego de dicho proceso intrainstitucionalmente y que podríamos englobarlos en términos de “mala calidad de atención”, desagregados en maltrato y/o abuso, sobre los cuales focalizaremos nuestra propuesta de detección y evaluación.

Dice la Dra. Rubio (2005) “El maltrato institucional de las personas mayores es un problema de graves consecuencias y de profundas repercusiones psicológicas, sociales, médicas, jurídicas y éticas que aún está oculto en nuestra sociedad. Para que exista un verdadero reconocimiento social del mismo como paso previo para toda solución, es necesario que los medios para evitarlos sean menos escasos y más eficaces y que la sociedad actual se haga eco de las verdaderas dimensiones del problema”….”El maltrato institucional puede estar dirigido hacia la persona mayor como individuo o hacia la ancianidad como grupo”

Si bien se desconoce exactamente la dimensión del problema y bibliografía que da cuenta del mismo es escasa, y no aporta datos directos, se refieren al mismo como de alta frecuencia. Lamentablemente los ancianos que viven en hogares, son una población de poca trascendencia social, por lo cual sus problemáticas no suelen ser visulizadas y/o tenidas en cuenta por el resto de la población. López García en su artículo sobre maltrato institucional en España cita estudios de Braun et alt (1997) confirmando que más del 14% de los auxiliares geriátricos diariamente observaron maltrato institucional sobre los ancianos; trabajos realizados en Suecia por Saveman et alt (1999), manifiestan que el 11% de dicho trabajadores habían observado maltratos en el año precedente y de Pillemer et alt (1990) que revela que más del 10% encuestado del personal de geriátricos , aceptaron haber realizado “uno o más actos de abuso” en el año precedente.

Estos actos se manifiestan a través del maltrato económico, de discriminación, psicológicos, físicos, de privación de las necesidades básicas, por mencionar algunas de sus múltiples y variadas formas. (Programa de Prevención de Discriminación, Abuso y Maltrato hacia los Adultos Mayores – 2006)

La percepción de la población como la de la mayoría de los profesionales involucrados, al referirse a la calidad de atención de los servicios sociales y de salud en general, y a las instituciones geriátricas en particular es muy negativa. Una forma de evaluar estos servicios son los procesos de auditaría que consideramos que para ser eficaces deberían comenzar a toma la forma de comunitarios y participativos, o sea incluyendo en los mismos a la mayor cantidad de actores posibles, tanto los integrantes de la conducción institucional como la de las personas atendidas en las mismas, mediante asambleas u otras técnicas grupales que permitan más claramente ir detectando las dificultades.

Acordaremos que : “La auditoría debe estar basada en la evaluación de la calidad, de la atención y comparando las normas preestablecidas con la realidad de las prestaciones efectuadas, con el fin de lograr el perfeccionamiento educativo profesional, arrojando datos que permitan evaluar si los resultados de las evaluaciones fueron correctos y cuales son los beneficios obtenidos o indicar cambios en los procedimientos, tendiente a la calidad del conjunto actuante” (Ciocca, Allianak – 2001)

Si equiparamos la tarea de auditoria a la de evaluación entenderemos que:

Se trata de una actividad programada de reflexión sobre la acción que se lleva a cabo mediante procedimientos sistemáticos de recolección, análisis e interpretación de información a través de comparación contra parámetros definidos.

El propósito es formular juicios valorativos, fundamentados y comunicables sobre los procesos o actividades realizadas, así como sobre los resultados e impactos logrados y emitir recomendaciones para la toma de decisiones que permitan mejorar las acciones presentes y futuras” (Nirenberg et alt 2000).

Comenzaremos por señalar diversos obstáculos que deberá tener en cuenta el trabajo de evaluación en relación al maltrato y/o abuso en ancianos y a la recolección de datos que permitan la detección del mismo:

- La ubicación geográfica y las características de este tipo de instituciones donde muchas están localizadas a en lugares aislados o semiaislados, por lo cual no son de fácil acceso, en otros casos pese a estar ubicadas dentro de un área urbana, sus compartimentos estancos no permiten fácilmente el acceso a la dinámica interna de los mismos.

- La existencia de normas implícitas codificados tácitamente que circulan en las instituciones a modo silenciamiento de la información unas veces, o como técnicas directamente coercitivas otras.

- La imposibilidad de asociatividad interna entre lo miembros, por ejemplo crear un centro de residentes que grupalmente puedan defender sus derechos.

- La división por sexo, con tácita prohibición de contacto, con lo cual también los residentes son privados del ejercicio de su sexualidad, y ésta es regulada por la institución y refrendada por la familia, privando así a los/las residentes de derechos básicos.

- La falta de privacidad en las comunicaciones: apertura de correspondencia tanto la que egresa como la que ingresa a la institución, en las comunicaciones telefónicas e inclusive en las personales que deben realizarse en lugares comunes tanto con familiares como con amigos y excepcionalmente también con auditores /as.

En cuanto a todos estos aspectos los mismos no están en realidad demasiado ocultos en sí mismos pero son desestimados mediante el mecanismo de “naturalización”, y solamente una capacitación específica por parte de quienes realicen la tarea de evaluación permite en principio al menos detectarlos ya que son formas rutinarias de realizar tareas muy difícilmente cuestionables, por más que conlleven maltrato y/o abuso, la institución rechaza la indicación con frases heredadas “siempre se hizo así”, “de esto nadie se quejó”, “en todos lados se hace así”.

A esto debe agregarse otros aspectos aún más siniestros porque aluden a hechos de abuso y/o maltrato sostenidos en el ejercicio violento del poder, en este caso mucho más difíciles de detectar en forma directa y las denuncias no son los suficientemente contundentes por distintos motivos que a continuación señalaremos:

- la población asistida se encuentra generalmente en estado de fragilidad por la etapa evolutiva que atraviesa, y su conducta suele ser pasiva y de sometimiento

- le avergüenza la dependencia y la necesidad de ser asistidos, esto les produce sentimiento de culpa y consideran justificado el maltrato, por lo cual lo silencian.

- en general quieren evitar complicaciones a sus familiares y/o temen que si “traen problemas” serán abandonados a su suerte, o cuando menos temen no ser creídos

- por ser una población casi cautiva de la institución, sumado a su fragilidad física temen ser víctimas de represalias, por parte del abusador con lo cual su penar aumentaría, y además podrían sufrir exclusión por sus pares que no querrán correr la misma suerte que el denunciante, con lo cual terminan sellándose verdaderos pactos de silencio.

- a la familia le preocupa que denunciar maltrato le acarree dificultades para ubicar otro lugar donde alojar a su familiar anciano/a, evitando dar crédito a los comentarios de los/las residentes

- desde la institución evitan hacerse cargo de esta situación o la niegan, ya que si estos maltratos y/o abusos salieran a la luz se vería desprestigiada la residencia, y podrán verse involucrados en situaciones legales.

- otro tema a tener en cuenta es que la mayoría de los abusos y/o maltratos son perpetrados por el personal que tiene trato directo con los/las residentes, y desde los gestores institucionales hacerse cargo de los hechos implicaría tomar algún tipo de medidas con el personal involucrado que podría terminar con conflictos laborales/sindicales que prefieren evitar.

Hasta aquí hemos señalado las dificultades que deberá resolver la tarea de evaluar, pero existen limitaciones intrínsecas de la evaluación y/o auditoría en sí misma como lo señala el Dr. Borini (1997):

Y otras que se profundizan por la temática que abordamos:

- Desconocer la realidad del contexto que abordan y sus problemáticas desde un punto de vista epidemiológico amplio. Dice al respecto Borini (1997) “La auditoría tradicional trabaja en una campana de cristal”.

El Programa de Prevención de Discriminación, Abuso y Maltrato hacia los Adultos Mayores señala:

La situación de desconocimiento o “naturalización”, junto con la falta de creencias acerca de la posibilidad de que estos hechos puedan ocurrir, atenta contra la erradicación de las situaciones violentas en el medio cotidiano de los adultos mayores.”

- no incluir como actores en el proceso a la población asistida

- los prejuicios “viejistas” (termino acuñado por el Dr. Salvarezza en nuestro país) del/la propio/a auditor/a, que amalgama vejez sólo con enfermedad, deterioro, agudización de aspectos de carácter negativo y demencia, no pudiendo visualizar aspectos de autonomía, derechos, etapa del desarrollo humano, etc.

- incluir superficialmente en el discurso afirmaciones tales como: “son cosas de la edad”, “todos se quejan”, “se está poniendo paranoico/a”, “alucinan” o la tan generalizada frase “se van poniendo malos/as con los años”, sin percepción de que las mismas funcionan como una vía regia para introducir y luego justificar el maltrato y/o abuso.

La historia contradice el discurso de la auditoría y nos estimula a descubrir lo que está tras bambalinas de su declarado intento de mejora la calidad de atención” (Borini 1997)

Para evitar y prevenir un fenómeno, primeramente deberemos tratar de conocer al menos algunos de los mecanismos que los producen.

El Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento, (2002), dentro del Punto 100 sobre normas para eliminar las formas de abandono, abuso y violencia señala:

Podemos inferir en consecuencia que será difícil erradicar estos eventos si no se cubren las necesidades recién señaladas.

En una institución se pueden encontrar algunas variables que pueden llevar a presuponer el abuso:

En relación con la evaluación y/o auditoría, de este y otros eventos citaremos al Dr. Dionisio (2004) “El adiestramiento en esta nueva disciplina debe necesariamente generar capacidad en el análisis, la previsión de escenarios y la resolución de problemas coyunturales y de mediano y largo plazo”. Refiriéndose al gerenciamiento dice: “no puede ser una disciplina eminentemente unitaria o vertical, necesariamente es horizontal. Por eso no puede existir gestión sin equipo”…”por otro lado es importante destacar que es necesario el conocimiento del área por parte de quien lo gestiona”. Esto no implica afirmar que se sabe gestionar por el solo hecho de pertenecer a una disciplina proveniente del área. Este hecho ha sido el principal error producido en salud, coadyuvando a que la gestión y la administración hayan tenido tanta deformación en la actualidad.”

En el presente trabajo consideramos que quizá lo más importante no es lo ya dicho, sino a partir de esto incrementar reflexiones sobre el tema para lograr planificar acciones concretas, en instituciones públicas o privadas donde residen ancianos que deben gozar de todas las prerrogativas que le confiere su condición humana.

Dice la Lic. Isabel Sanchez (2000) respecto a que debemos “distinguir claramente cómo implementar la auditoría Psicológica como factor de transformación de los servicios”…”La Auditoría es un campo atravesado por lo político, lo económico, lo legal y lo técnico. Se hace necesario dejar de proponer al auditor como un empleado de obediencia debida, sometido prioritariamente al criterio costo-beneficio”, agregaríamos que deberá convertirse en un agente capaz de crear redes comunitarias, para detectar a través de la discusión y la participación de los involucrados estas problemáticas y participativamente ir arribando a la resolución de las mismas.

En cuanto a herramientas específicas para detectar maltrato institucional en adultos mayores recomendamos el material seleccionado por la Dra. Ramona Rubio H. de la Universidad de Granada y la Dra. Catalina Tapia P. de la Universidad de Antofagasta, para el Seminario Internacional de Violencia en la Familia, Escuela y Sociedad, Santiago de Chile, julio de 2005.

Quisiéramos terminar este trabajo con palabras del libro Martín Fierro del autor argentino José Hernández:

Respeten a los ancianos

El burlarse no es hazaña…

La cigüeña cuando es vieja,

Pierde la vista y procuran

Cuidarla en su edad madura

Todas sus hijas pequeñas

Aprendan de las cigüeñas

Este ejemplo de ternura”

Bibliografía

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1 nelidaolivieri@ciudad.com.ar

Docente Fac. de Medicina (U.B.A.)