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Las medidas adoptadas en México a partir del pasado 23 de abril con motivo del brote de una nueva cepa de virus de influenza con aparentes posibilidades epidémicas, han generado una pandemia psicológica caracterizada por la incertidumbre, el miedo y la tensión emocional colectivas, que ya ha propiciado -y puede propiciar otros- brotes de agresividad y violencia social; los cuales, si no se toman medidas adecuadas, podrían ser tanto o más riesgosos que el propio virus recién descubierto.
Por este motivo, es fundamental contribuir a generar un clima de calma, seguridad y ecuanimidad personal y de cordialidad entre las personas, al mismo tiempo que se mantienen los mejores cuidados preventivos del contagio viral.
Es necesario manejar muy bien la información sobre la evolución del contagio viral con base en cifras confirmadas, considerando su significado estadístico real, haciendo notar que con medidas básicas de higiene personal es posible disminuir muchísimo las de por sí bajas probabilidades de contagio en el momento actual.
Desafortunadamente, durante ya muchos años, el promedio de defunciones anuales en México por neumonía derivada de la influenza ha sido cercano a 23 000 (cerca de mil cada mes), por lo cual el significado estadístico de los 15 muy lamentables fallecimientos que se han atribuido a la nueva cepa viral durante el mes de abril son un número muy inferior, si bien llama la atención que estos se hayan concentrado en mujeres entre los 25 y los 40 años (11 casos según los informes oficiales), en lugar de la tendencia marcada hacia ancianos y niños pequeños en la mucho mayor mortalidad de años anteriores.
El porcentaje de personas infectadas con el nuevo virus respecto a la población es bajísimo y el porcentaje de mortalidad respecto al total poblacional es tan bajo que es difícil leer su cifra en una calculadora común. De cerca de 400 casos de personas infectadas confirmadas, más del 96% se han recuperado y están sanos, y el 4% que ha tenido un desenlace fatal podría atribuirse a la falta de tratamiento oportuno o adecuado.
Considerado el énfasis que la población está teniendo en su cuidado higiénico y la mayor información que ha tenido sobre la sintomatología, es previsible que el porcentaje de contagios y de mortalidad disminuya rápidamente.
Es conveniente reiterar que el virus se transmite ÚNICAMENTE mediante la absorción oral, nasal u ocular de saliva o secreciones nasales de personas que ya estén contagiadas. Por lo cual los cuidados higiénicos son la mejor manera de prevenir el –hasta ahora muy poco probable- contagio.
Por lo tanto, es necesario tener una actitud de calma, ecuanimidad y cordialidad con los demás mientras se observan los siguientes cuidados:
1. Lavarse muy bien o desinfectar las manos con frecuencia, especialmente
1. antes de comer
2. después de toser, estornudar o limpiarse la nariz
3. después de tocar otras manos o superficies que pudieran estar contaminadas por otros.
2. Evitar introducir las manos a la boca, a la nariz o a los ojos, así como evitar tocarse los labios y la cara.
3. Desinfectar con frecuencia superficies que pudieran haber sido contaminadas con el virus (teléfonos de uso colectivo, volantes de autos, botones de elevadores y cajeros automáticos, tableros de computadoras, pasamanos de escaleras y transportes públicos, etc.)
4. Usar un cubrebocas al estar a una distancia menor a unos 70 centímetros de una persona que habla o emite algún tipo de secreción oral o nasal, como puede ser en lugares muy concurridos como el transporte público, reuniones y espectáculos.
5. Si es necesario toser, estornudar o limpiarse la nariz, tomar medidas para evitar que otras personas inhalen o absorban saliva o mucosidad.
6. Lavar muy bien los utensilios relacionados con la comida y el consumo de agua.
7. Usar cubrebocas continuamente si se tienen síntomas de tos o gripe y acudir de inmediato al médico.
8. Si además de síntomas gripales existe fiebre mayor a 38 grados acudir de inmediato a un hospital y exigir ser atendido con prontitud.
9. Poner atención a las informaciones más sólidas y evitar hacer caso de rumores, especulaciones o mensajes sensacionalistas que hagan más grande el problema.
Es muy importante pedirles a todos que contribuyan a generar en los demás una sensación de confianza, tranquilidad y optimismo racional, así como aprender de esta experiencia para estar cada vez más preparados ante diferentes contingencias colectivas y personales.
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